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Solo una historia de amor
Ellos se
miraban y sonreían. En la intimidad de sus pensamientos se amaban profundamente
y soñaban con esa noche de pasión que pondría voz, oídos, labios y olor a lo
que sentían uno por el otro…
Era tan
grande el amor que sentía él por ella, que el sexo solo sería posible aquella
vez en que ella lo aceptara y recibiera sin ataduras, sin presión, con esa
libertad desmedida que solo él había cultivado en su corazón desde hacía años
solo para ella.
Ella creyó,
confió en su palabra y fue feliz, aprendió a volar cuando estaba con él, a
surcar los cielos azules entre sus brazos, a sentirse niña cuando él la miraba
a los ojos y sin hablar gritaban que la amaba. Era especial.
Nathalia y
Omar se conocen en la universidad mientras cursaban la carrera de publicidad.
Desde el primer momento en que Nathalia entra al aula de clases, llama su
atención aquel chico de tez clara con ojos encantadores y aire de don Juan,
prepotente con un toque de arrogancia por su personalidad y seguridad; era
considerado el líder del grupo.
Ella le
entregó todo, dependía de él, cayó rendida entre los labios que le susurraban
que el amor por fin había llegado a su corazón. Hoy su mirada no es la misma.
-
Aunque digas que no me quieres, yo seguiré extrañándote, porque soy una
mujer de quien el amor lo es todo, le contesta ella.
Dicen que los
hombres son “elementales” que sabemos las razones por la que ellos son felices,
pero no es cierto….uno nunca termina entendiendo que hay dentro del corazón del
hombre. Él decía que la amaba, que era su complemento, la verdadera razón de su
felicidad, la mujer que había estado buscando toda la vida. Y ahora dice que se
va.
¿Es cierto
que cuando le das a un hombre todo lo que necesita, se aburre rápidamente?
Continuará….

YA QUIERO VER EL DESENLACE
ResponderEliminarLa descripción de Omar se parece a de un amigo.
ResponderEliminarEspero la segunda parte de la historia. Interesante.
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